Las mujeres, esas putillas superficiales

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Si otro hombre me envía un borrador de novela en cuyo universo las mujeres solamente existen para dar placer al protagonista, que suele ser un “héroe” vanidoso y capullo al que dan ganas de prender fuego, me retiro del mundo, o, como diría la Vecina Rubia, me precipito de la vida.

Yo pensaba que este error ya había pasado de moda, aparece en los libros que estudio, pero pensaba que no me toparía en demasiadas ocasiones con él. Nada más lejos de la realidad…

Tom caminaba alegremente por la calle cuando de pronto sintió que alguien le daba un pellizco en el culo. Se dio la vuelta y allí estaba ella, la sexy Melany, una de esas femme fatale que únicamente existen en las novelas escritas por hombres, y que escasos autores logran retratar sin que te den ganas de vomitar encima del libro.

–         Oh, Tom. Que guapo estás. Deberías venir conmigo a lo oscurito.

–         No, Melany, tú cortaste la relación para salir con el futbolista y modelo de ropa interior más famoso del momento. Y, por eso, te odio.

–         No seas plasta, hombre. Venga, solo quiero que nos divirtamos y pasemos un buen rato, mi novio ni se va a enterar.

–         No, Melany – dijo, a media voz ya, pues Melany había empezado a acariciarle y a besarle en medio de la calle.

Finalmente, Tom finalmente accede y va a un hotel con Melany, en el cual tienen un sexo increíble.

–         Oh Tom, ha sido increíble. Nos volveremos a ver, guapo – dijo ella, saliendo de la habitación.

Y Melany solo será la primera de una larga lista de mujeres que aparecen para echar un polvo con Tom y, poco después, desaparecer. Está la mujer casada, la amiga del protagonista, la que conoce en una fiesta, también la chica “perfecta” a la cual se la quiere dar un rol algo más protagónico, pero que tiene menos profundidad que una loncha de jamón. Se trata de un listado de meros personajes masturbatorios, pues la acción y la trama están destinados para los personajes con matices y, por tanto, con pene, ¡qué curioso!

Además, a parte del elemento sexista y desagradable, ya he colgado varios artículos donde se comenta la importancia que tiene la coherencia. Los universos de las novelas han de mantener unos mínimos de verosimilitud, y un mundo tan misógino no solo resulta detestable, si no que también terriblemente incoherente. ¿En qué mundo vives, escritor? Porque el mío está poblado de mujeres increíbles. En ocasiones, se nos presenta algún personaje especialmente desagradable e incómodo, y se ahonda en esta cuestión, se crea un espacio para la crítica, la reflexión o, simplemente, se juega hábilmente con este elemento. Se reconoce claramente que el lector detesta al protagonista, no hay dudas, Humbert Humbert es repulsivo. Y esto es algo que puede funcionar, eventualmente, porque resulta coherente, respeta ciertas lógicas. El punto de inflexión se da cuando el escritor pretende que Humbert Humbert sea visto por el lector como Mr Darcy, o como Edmond Dantés. Ahí si que, muy señor mío, con todo el respeto, usted la ha pifiado, y ¡de qué manera!

 

Siempre te animamos a que la pifies y nos lo cuentes, pero, en este caso, preferimos que llenes tus universo de MUJERES.

2 thoughts

  1. Estoy de acuerdo con esta opinión, y me hace estar más orgulloso de mi reciente novela “En el nombre de Eva”, que gira en torno al empoderamiento de la mujer. Sirva como ejemplo la dedicatoria: “A todas las mujeres; solo ellas merecen crear un mundo a su imagen y semejanza”. Saludos!

    1. Con que las mujeres de la novela sean humanas, y no una especie de cyber-vaginas en lata, ya es más que suficiente 😉

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