Leonardo must die

13Después de unos cuantos años de criticar y criticar el final de Titanic, al fin, se resolvió el misterio. En efecto, Leonardo, el actor, cabía perfectamente en la tabla junto a su compañera de reparto. El personaje, en cambio, no. Había que matarle para generar drama y un lacrimógeno final. Si Romeo y Julieta hubiesen sobrevivido habrían llevado una vida bastante aburrida, así que deben morir por el bien de la historia.

Evidentemente, una cosa es la realidad y otra, muy distinta, es el mundo de la ficción, en el cual se abre la veda para todo tipo de fantasías absurdas. Prueba de esto es que, si en las noticias, al hablar de otra mujer más asesinada por su marido, el o la periodista, en una oda al romanticismo, citase a Othello, probablemente esta persona sería despedida al día siguiente.

Y esto nos lleva a tu obra literaria. Cómo amas a ese personaje, desde luego, es toda una proyección de ti mismo. Qué bonito, cómo te gustaría que Ana acabe con Adolfo, ese final que llevas esperando para ti desde el colegio, y que parece no llegar nunca. Por fin alguien como tú, con dificultades y cierto nivel de neurosis, alcanzará su final feliz, así sea a través de las páginas de un libro. Perfecto, adelante, cárgate el final de tu novela para darle solución a tu vida amorosa. A pifiarla con gusto. Y lo mismo puedes cometer esta metedura de pata que la contraria, esto es, desarrollar un final tan dramático como el final de una ópera de Puccini.

Un final que sirva para resolver tus propios problemas o deseos es harto improbable que vaya a satisfacer a tus lectores. Una novela comercial, esto es, una novela que se vende y capta interés de editoriales y lectores, es una novela que sigue ciertas reglas, a nivel estético y argumental. No se te puede ir la cabeza y crear un esperpento que parezca sacado de una telenovela. Esto es, no puedes comenzar una novela negra que termine siendo una chick lit, ni empezar una chick lit que acabe como Tosca.

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

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