El mundo unisex

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Así que eres mujer, y, curiosamente, solo aparece un personaje masculino en, aproximadamente 300 páginas, eh. O eres hombre y, qué curioso, solo hay algún que otro personaje femenino en tu obra, el cual, para más inri, aparece únicamente cuando el héroe necesita, ya sabes, calmar su fatigante vida con un poco de acción.

¿Hace falta que diga algo más? En efecto, lo has adivinado, una de esas pifias que abundan en el mundo de los escritores que aún no han logrado ser publicados es el mundo unisex. Extensas plantaciones de nabos. Será una odisea futurista vegetariana.

Está bien si deseas ir contra natura, de manera absurda e irracional, pero, si no, deberás crear un entorno en tu novela que refleje el mundo coherente. Esto es, un mundo con mujeres de diferente rango de edad, trabajando en prácticamente todos los sectores. También deberá haber mujeres atendiendo tiendas que no guiñarían nunca el ojo al héroe de la novela porque están felizmente casadas, son lesbianas, o pasan un montón de coquetear en el trabajo, o en general en la vida.

No está mal que incorpores personajes femeninos poco populares, o incómodos, personajes que vayan a despertar malestar entre personas concienciadas en temas de igualdad, porque estos personajes también existen en la vida real. Lo mismo sucede en los mundos de mujeres, donde los hombres solo aparecen para mostrar pectorales, o para ser unos patanes. Existen hombres de todos los rangos de edad, con diferente nivel de atractivo y con distintas creencias y valores, así como personalidad.

El contexto de tu novela no tiene que ser perfecto, ni utópico, pero sí coherente, razón por la cual deberá presentar una gran diversidad de personajes diferentes. Si quieres escribir un contexto coherente debes crear personajes que reflejen la gran diversidad de tu propio contexto, si no, el lector se va a dar cuenta perfectamente de tus prejuicios. Y, tanto si los comparte como si no, probablemente, se va a incomodar.

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

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