El personaje profundo

9Que sí, que tu personaje es el mejor ser humano, el más complejo, el más interesante, el más y mejor, y merece que todo el mundo sea consciente de lo que sucede en su interior.

Todo el mundo debería saber, a través de sus pensamientos, sobre aquel grabe incidente de su infancia, que le marcó de tal manera que hoy es la persona que es, con su complejidad y dificultades. Se trata de un ser humano tan profundo y con tanto mundo interior que, no contarlo, sería casi un delito. Hay que exponer todo esto. ¿O no?

Pues sí, por supuesto, eso sería una pifia en toda regla. Y para poner un ejemplo clave usemos la obra El Conde de Montecristo. Edmund Dantés es el claro ejemplo de un personaje complejo y profundo cuyo carácter ha sido forjado a través de terribles acontecimientos y traiciones. Por supuesto, en la obra, nos enteramos de todo esto mientras Edmund recapacita en una ventana, mirando al mar.

¿Ves el punto? Y, si todavía crees que estás yendo por buen camino con tu novela o relato y crees que no has caído en este error, no te preocupes, te sugerimos que incorpores uno o varios de los siguientes casos:

Pifias habituales:

  1. El protagonista decide contarle su vida a alguien.
  2. Dos personajes secundarios mantienen una extensa conversación sobre el héroe o heroína de la historia.
  3. El personaje protagonista medita sobre su vida mientras contempla una farola.
  4. Dos páginas completas en las que el narrador omnisciente explica el mundo interior del protagonista y las vicisitudes a las que ha tenido que hacer frente.

Los relatos y novelas de escritores nóveles están plagados de escenas en las cuales el personaje principal medita, reflexiona y recuerda acontecimientos. Las novelas que logran despertar interés en sus lectores son las que narran acontecimientos. No queremos leer hablar sobre cómo la caga el protagonista, queremos sentirlo, ponernos en la piel del personaje mientras suceden problemas o aventuras de toda clase, acompañarlo en su viaje.

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

2 thoughts

    1. Casi todos los escritores (y escritoras) han pasado por los errores que exponemos en este Blog. Equivocarse es parte del aprendizaje. Un besazo!

Deja un comentario