Bienvenidos a mi secta

15¿Te acuerdas del artículo anterior? En el hablábamos de los contextos de las novelas en los cuales todo el mundo es igual, mismo rango de edad, género, etc. En este caso, hablamos de esos universos narrativos en los cuales todos piensan lo mismo, no hay discrepancias, todos están cortados por el mismo patrón. Es un maravilloso mundo-matrix creado al gusto del consumidor. De hecho, incluso visten más o menos igual, están uniformados. Esto huele de maravilla, a pifia recién horneada.

 

Bueno, eso, a menos que al final haya un plot twist realizado con maestría, con detalles sutiles del principio que finalmente son comprendidos por el lector en ese momento especial de clímax en el que todo, de repente, parece caer en su lugar. Si, lector, estábamos en un mundo ficticio como el de 1984 y te has ido dando cuenta poco a poco de que algo iba mal, algo resultaba extraño, pero estaba tan bien escrito que has sentido curiosidad y has seguido leyendo. De repente, los detalles que has ido recopilando en tu memoria van cobrando sentido. Y, en el momento más insospechado he prendido una luz y te he mostrado mi creación: una distopía digna de gran escritor, donde las personas son clones o pseudo esclavos.

 

Está bien, si lo haces de esta manera no hay problema, pero, si no, si solo estás escribiendo una novela normal, de amor, drama, asesinatos, o cualquier tema mínimamente mundano, deberás crear un mundo heterogéneo y variopinto. Ya sabes, con gente que piensa de manera diametralmente distinta a la tuya y que, no por eso son gilipollas o malas personas. Piensan o sienten de formas diferentes y punto. Ya sabes, como en la vida real. ¿Pero quién narices ha votado a ese partido político? Pues, personas. No son monstruos reptilianos que solo salen el día de las votaciones de sus naves espaciales hechas con jamón de pavo. Son personas normales, de las cuales es posible que te alejes en tu vida diaria porque te incomodan sus ideas, personalidades o maneras de ver la vida. No obstante, en tu novela deberán estar por ahí, pululando, sin que las critiques de manera directa. Ya sabes, porque, si tienes suerte y talento, estas personas serán las que lean tus escritos.

 

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

 

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