Ese vikingo especial, ¿es tu padre?

19

Como recordarás, ya hablamos de los anacronismos y de lo fácil que es cometer un desliz en una novela ambientada en otra época. Has visto que vas a tener que estudiar un montón porque has decidido no pifiarla con eso, así que has pensado en crear una saga de novelas de género fantástico. ¡Bien hecho! Aún tenemos posibilidades de que la pifies con ganas.

Cuando se crea un mundo imaginario para ambientar una novela resulta vital pensar en los miles de elementos que compondrán este mundo. Esto es, cómo funciona el sistema geo-político, si hay un sistema social jerárquico o de castas (o cualquier otro que decidas inventar basándote en referentes lógicos), qué se produce y cómo, cuáles son las fuentes de energía y de alimento, cómo se relacionan sus habitantes, cómo visten, cómo funciona su economía, etc.

Si no colocamos determinados detalles de ese mundo que hemos creado el lector lo hará. Además, lo hará con elementos que conoce, por eso de que está relajado leyendo y no creando un mundo para nadie. Si creas al rey vikingo del planeta Odyniximun y dices que entra en su majestuoso castillo el lector común puede pensar que será algo parecido a Versalles. Si luego, éste, come algo a media tarde, pero no específicas que se trata de un manjar de raíces de Trantrid, una especie de planta que proviene de unos campos de cultivo del planeta Waz y que es de una tonalidad turquesa y sabor dulce, el lector pensará en cualquier aperitivo normal humano. Y, si el rey vikingo tiene una canosa y abundante barba y el padre de tu lector también, imagínate qué va a merendar tu maravilloso rey vikingo del espacio exterior. En efecto, un bocata de chorizo.

Para evitar esto hay que invertir bastante tiempo. Además, los detalles de este mundo deberán aparecer de manera coherente y sin que se sienta forzado. Algunos autores incorporan datos de su nuevo mundo con calzador, provocando incomodidad en el lector, que puede distraerse de la trama por ser interrumpido con cuantiosos detalles innecesarios.

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

 

Deja un comentario