El rey vikingo espacial caga como nadie

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Lamentamos haber recurrido a semejante grosería. Prometemos que nunca más se va a repetir. Pero lo hacemos con los dedos cruzados a la espalda, por si acaso.

Está bien, has creado un maravilloso mundo para tus lectores, lleno de detalles que aportan coherencia y solidez al contexto. Ya sabes cómo funciona la galaxia de Quarqx, donde se ubica el “Sistema Estelar”, en el cual se encuentra Odyniximun, una galaxia que cuenta con veinte sistemas planetarios conocidos, que, entre todos ellos, conforman 7 reinos de entre veinte y cincuenta planetas cada uno. Ya sabes cómo se relacionan a nivel social, económico, político, lingüístico, comercial. ¡Qué demonios! Te has venido muy arriba y has creado un par de idiomas alienígenas. Vamos, que estás que te sales.

Ahora, en pleno fervor, decides comenzar a escribir, y detallas cada elemento, el mundo que estás creando te parece maravilloso, se lo presentas a algunos amigos y sí, efectivamente, es una maravilla digna de J. R. R. Tolkien o George R. R. Martin. Y, de pronto, cuando menos lo esperas, se abre una nueva oportunidad para pifiarla.

Y es que, es genial que decidas crear un mundo original, diferente, único y nuevo para contextualizar tu historia, pero, indudablemente, has de contar una historia. Si no hay tramas entre los planetas, y tensiones geo políticas, si tu rey vikingo espacial no hace nada especial durante cientos de páginas, es poco probable que tu obra despierte demasiado interés. Porque sí, puede que tu rey vikingo espacial sea muy amazing, así como el planeta al que pertenece, pero si solo come, habla, caga, gruñe, ríe y, de vez en cuando, echa un polvete, pocos lectores serán los que aguanten a ese señor durante horas.

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

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