FELIZ VIAJE A BURNINGMAN

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Hace días que una agitación extraña, seguida por un rugido, furioso, de tambores, comenzó a crecer en mi interior de manera progresiva y ascendente. La vibración del sonido llegaba hasta mis oídos y claro, no me pude resistir.

En efecto, era la invitación al festival de #Burningman que se está cocinando en este país, ¡que preparen el queroseno! No llegues tarde, o te quedarás en la peor tienda de todas.

Ahora en serio, el 10 de mayo de 1933, aún habrá quien viva para contarlo, hubo una quema masiva de libros en la Plaza de la Ópera de Berlín. En el lugar donde sucedió hoy hay una placa que reza lo siguiente: “Allí donde se queman libros, se termina quemando a personas”, del poeta Heinrich Heine.

La extrema derecha siempre ha sido un grano en el culo para la literatura, si no que se lo digan a Lorca o a Machado, entre tantos otros. El problema de ciertos movimientos políticos es que utilizan nuestras propias palabras para confundirnos. Nos piden respeto y libertad, mientras dictaminan que, en el momento en que lleguen al poder edificarán muros de diversa índole y destruirán nuestras libertades. El agresor no tiene quien le escriba. Pobres, como aquel hombre que le dice a su mujer que la machaca por su bien, para protegerla. Te voy a encerrar y amordazar España, porque te quiero y eres muy bonita, no quiero que nadie te ensucie…

Y aquí va un #consejoescritor y gratis: documéntate antes de contarme un cuento. Porque el tufo a mentiras y a manipulación desde el miedo resulta ya insoportable. Vivimos en el sexto país más seguro del mundo, en el cual las cifras de homicidios y otros delitos han bajado de manera imparable desde los años 80. Así que a la famosa señora del tirón en el bolso, que no se preocupe tanto, que hace cuarenta años la cosa estaba bastante peor.

Pero, a quién le importa la verdad cuando lo importante es hacer mucho ruido. Quién va a leer a Lorca, cuando puedes calentarte un pollo con sus cenizas.

Pan y circo señores y señoras o, en lenguaje millenial: ¡feliz viaje a Burningman!

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