El ataque de los clones

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­—Hola, ¿cómo estás? ¿Sospecha algo? —preguntó Antonio.

—No, no, tranquilo. Ana está bien, había quedado con unas amigas, así que ha sido fácil —. Emilio se tocaba la cara, inquieto.

—Si no quieres hacerlo, no pasa nada.

—No —dijo Emilio. —Estoy decidido a hacerlo, nada podría hacerme cambiar de opinión.

—No sabes lo feliz que me hace escucharte decir eso.

—Antonio, tú eres muy importante para mí.

—Tú también para mí —dijo, dejándose llevar por un impulso y acercando el cuerpo de Emilio hacia sí para fundirse en un apasionado beso.

Una señora mayor pasaba cerca de la pareja justo en el momento indicado.

—¡Vergüenza debería daros! ¡Compraos una maldita personalidad!

 

El ataque de los clones, o porqué todos tus personajes hablan igual si representan a personas diferentes.

Si hay algo que se me antoja complejo a la hora de desarrollar una novela sólida es crear voces diferenciadas entre sí que resulten veraces y coherentes. Lo normal es que durante los primeros intentos de novela uno escriba diálogos homogéneos en los cuales el lector no acaba de determinar quién es quién.

El guion con el «dijo Emilio», «contestó Antonio», no debe considerarse un elemento narrativo, el lector normalmente se lo salta al leer, y es mejor no saturar de esta coletilla todos los diálogos. Las conversaciones deben fluir al igual que lo hacen en la vida real. Si el lector tiene que leer quien dijo qué o se pierde, esa es una muy mala señal.

Además, las personalidades de los personajes deben ser tan diversas como en la vida real para que la novela obtenga esa veracidad tan necesaria. Así mismo, cada personaje con su personalidad debe contar con una manera de hablar propia y coherente. Si un personaje tiene sesenta años no puede hablar como si se tratase de una joven universitaria. Puede sonar cómico, pero este es un error muy habitual, especialmente en escritores primerizos.

Para saber si este error te está pasando también a ti, y no te has percatado aún, te invito a que hagas un pequeño ejercicio. Deberás cortar y pegar un diálogo de tu novela en otro documento, para después proceder a eliminar todos esos guiones acompañados de: dijo Paquito, respondió Menganita. Ahora que ya tienes el diálogo sin pistas, léelo en voz alta. ¿Quién es quién? ¿Suenan, realmente, distintas esas voces?

Si tus personajes se expresan de manera similar (curiosamente, de manera parecida a la que te comunicas tú) te animo a que adquieras nuestra audio clase Los Personajes: cómo crear voces sólidas y diferenciadas. Ahí te explicamos bien los pasos a seguir para lograr esas voces distintas, veraces y coherentes.

En fin, esperamos que la pifies a lo grande, y que, además, nos lo cuentes. ¡Un saludo!

 

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